Arranca como todos los años por esta fecha el que es con siderado el festival más prestigioso dentro del séptimo arte, el 61 Festival de Cannes con su ansiada Palma de Oro. Lo hace con “Blindness”, el nuevo filme del brasileño Fernando Meirelles (“Ciudad de Dios”, “El Jardinero Fiel”), basado en la novela “Ensayo sobre la Ceguera” del premio Nobel José Saramago que ha conseguido buenas críticas tanto por parte de críticos como de público.
Para hoy se espera en competencia oficial de este festival, que este año preside el actor Sean Penn, en competencia odicial “Leonera” de Trapero” y el film animado israelí “Waltz with Bashir”. Fiera de competencia se proyectará “Kung Fu Panda, presentada aparatosamente de mano de Jack Black.
jueves, 15 de mayo de 2008
Arranca la 61ª Edición del Festival de Cannes
lunes, 5 de mayo de 2008
JARRAPELLEJOS
Quizás Felipe Trigo se inspiró en el famoso Crimen de Don Benito para su novela “Jarrapellejos”, también llamado Crimen de Inés María . En el debate que sostuvo el escritor Jesús García Calderón con el director de “Jarrapellejos” se dio por seguro (y así es) que Trigo se basó en el crimen de Inés María presentando afinidades más que notables con lo ocurrido en Don Benito. Lo que sí queda patente es que Antonio Giménez realizó un guión adaptado lleno de interés y muy próximo a la estructura de la obra literaria. Las localizaciones se concentraron en la ciudad de Zafra, en las estribaciones de Feria y en Trujillo, siendo de vital importancia las colaboraciones de la Junta y las diputaciones de Badajoz y Cáceres para la realización del film.
http://www.clickandvideo.com/en_youtube_video.php?Id...
Como ya hemos comentado, “Jarrapellejos” constituye un excepcional testimonio que nos permite conocer los más recónditos entramados e la realidad caciquil. “Jarrapellejos” no se identifica con ningún pueblo concreto de Extremadura donde el paro, el hambre y la miseria son males endémicos. “La Joya” podría hacerse coincidir con cualquier núcleo de población de mediana importancia en la Baja Extremadura . La injusta estructura de la propiedad, la mala distribución de la tierra, el latifundismo, es el principal responsable de las altísimas cifras de paro agrícola y de la ruina de tantos pequeños y medianos propietarios. La existencia del latifundismo se convierte en el excelente caldo de cultivo para la aparición el caciquismo. Sus naturales hacen gala, sin embargo, de un ridículo chovinismo nada más comenzar el film:
“La Joya es lo mejor de Extremadura; Extremadura es lo mejor de España, España es lo mejor del mundo; luego la Joya es lo mejor del mundo. Cuando menos….aquí, en la Joya, pueblo que guarda cuidadosamente todas las puras españolas tradiciones de virtud, en religión, en costumbres, en política y en todo, es donde los extranjeros debían venir a conocer la raza”
“Jarrapellejos” resalta ese provincianismo procaz y chocarrero de la clase dirigente, un retrato moral del cacique, su concepción del mundo y su estrecho e interesado patriotismo. La política es una farsa, el sufragio universal se convierte en un sarcasmo por obra y gracia de la mano caciquil. Sin embargo, es a nivel municipal, o lo que es lo mismo, a nivel doméstico, donde la corrupción, por ser más próxima, se hace más insufrible. Y así queda patente en la escena de don Pedro (Jarrapellejos) y su oponente político nada más saber los resultados electorales. Ante la sorpresa e indignación de su oponente político, don Pedro decide optar por ser condescendiente:
“Tratándose de ti, no se cambiarán todas las actas, quiero dejarte un concejal”
Como ya hemos comentado, caciquismo civil y caciquismo eclesiástico van de la mano. La función de la Iglesia a nivel local estribaría en achacar los males del pueblo y su crónica penuria, en un intento de desviar de la atención popular a los auténticos responsables de tanto abandono y marginación. La escena final de la película así lo queda patente cuando el profesor Juan Cidoncha ve al señorito que violó a su prometida portando el estandarte de la procesión. El personaje de Juan Cidoncha corresponde al típico intelectual con ansias de redención social, con una buena dosis de candidez y de ideología socialista que sabe canalizar las aspiraciones populares que giran, claro es, en torno a la tierra. El intelectual progresista quedará deshecho y llegará al convencimiento de que poco o nada se puede hacer para transformar un estado de cosas, que la maquinaria caciquil era imposible de desarraigar mientras siguiesen subsistiendo los factores que la hacían posible.